
Esa pequeña caja plástica con esa bobina era mágica y el que
no tuviera un equipo o un amigo con doble pletina no era nadie.
Como os digo, esa pequeña caja de plástico era fantástica
para las conquistas.
Grabar una cinta casete, para despertar sentimientos en
otras personas, crear ambientes musicales no era nada fácil, porque era
necesario elegir la canción correcta para el momento adecuado, la secuencia era
muy importante, el tiempo, te tenía que caber en una 30, 60, 90, 100 y 120
minutos, (sin cortes) y con las diferentes calidades: metal, cromo, ferro cromo
y ferro, sin cortar ninguna canción ,
por otro lado y no menos importante era
el momento que regalabas la cinta, porque en mi caso, por ejemplo, yo cuidaba también el aspecto
exterior de la cinta, primero la marca, nada de cintas marca Nisu padre, eso
era un certificado de durabilidad y que no se iba a enrollar en la primera
escucha; después la cuidada letra con la que escribía el titulo de las
canciones y por la parte exterior siempre titulaba la cinta o ponía algún
mensaje personal, regalar una cinta era un acto de cariño, querías que supieran
que le importas. ¡ Eso era lo más romántico que te podías echar a la cara ¡ o
¿No?
Tachados de mi lista los que no les gustasen mis cintas que
con tanto cariño les había dedicado.
A mi chico le preparaba cintas con una cuidada selección de
canciones, en nuestra etapa de relación a distancia, esa conexión
Londres-Málaga-Madrid, esas playlists (antes lista de canciones) que le ponían
a puntito de caramelo para los reencuentros. Si, una BSO en una relación es muy
importante y yo en eso soy una experta.
Luego estaban las cintas en las que grababas tu voz, un
mensaje o simplemente chorradas que ocurrían hablando con amigos y demás, qué
pena no conservar las famosas cintas de “varar a noite” que tenía grabadas con
mis amigas de infancia, en alguna de ellas me ponía a cantar arias de óperas
sin ton ni son, y me sentía muy bien cuando las escuchaba, porque yo creía que
iba para Soprano, vamos, ahora no canto ni en la ducha el pladur no es muy
acústico, pero cuerpo soprano si que tengo, en algo no estaba equivocada mi
genética. También estaban esas cintas que grababas de la radio con los hits del
momento y con el dedo en el Pause o Rec a punto del mini-infarto y rezando para
que el locutor no te pisase la canción, esos inícios de la piratería…¿ A que no
se quejaban los músicos en esa época ?
Hoy en los tiempos de los Ipods, Iphones, Grooveshark,
LastFm, Spotify, Itunes y un largo etc, el soporte ya no es tan romántico pero el fin es
el mismo, es pensar en otra persona y elegir una serie de canciones que crees
que le gustarán y le transmitirán algo, porque las canciones son mucho más
cosas que conjuntos de palabras que riman o no, melodías, blancas, negras, es
mucho más que un estribillo pegadizo, como decía Platón: "La música es
para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo."
Los vinilos han vuelto, ¿Volverán las casetes y su
romanticismo?
2 comentarios:
nena, los modernos ahora en los crowdfundings ofrecen cassettes!!!! pueden volver pero esa moda a mi no me va a coger, nunca grabé, era de las que esperaba que me las grabasen :).
Has vuelto1!!!! oeoeoeoeoeoe!!!!!
¡He vuelto como los ojos de Guadiana! Vamos a ver cuanto dura :)
Gracias por seguir ahí, eres lo más constante que conozco y eres la leche!
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